reflexion

Se podría decir que un mal hábito, entre otras cosas, es un camino más corto que hemos decidido coger para llegar a algún sitio en concreto. En la mayoría de los casos adquirimos este mal hábito por ignorancia.

Una vez que hemos tomado conciencia que hay algo que no hacemos bien y continuamos haciéndolo, estamos permitiendo que ese mal hábito continúe con nosotros. Por lo tanto, ya no es por ignorancia, sino por pereza.

Cuando nos damos cuenta de que ese mal hábito nos está limitando y, no nos permite sacar el rendimiento que podríamos estar desempeñando, pensamos que el mal hábito nos controla. No es cierto, un mal hábito no nos puede controlar, al igual que no lo puede hacer un hábito bueno.

Nosotros tenemos el control de la situación, y lo demostramos permitiendo que ese mal habito continúe, porque para deshacerlo se requiere de un trabajo basado principalmente en la voluntad de cambio. No existen fórmulas mágicas, solo trabajo enfocado.

El paso continuo de aguas sucias, genera un desgaste que acaba creando un surco cada vez más profundo y más sólido.

Solo podremos eliminar ese circuito continuo de agua sucia, añadiendo agua nueva y limpia de forma continua.

El hábito negativo se crea de forma natural, y se cambia por uno positivo de la misma forma…

J. López

Coach especialista en procesos individuales de autoaprendizaje

 

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